- Utilizar el aparato crítico que tenemos en la Biblia de Jerusalén

La Anunciación*
*1, 26 (a): La presentación de este acontecimiento se inspira en varios pasajes del AT, en particular en la aparición del ángel a Gedéon, Jc 6,11-24 (comparar con el anuncio del nacimiento de Sansón, Jc 13,2-7). La dignidad del niño se evoca con alusiones a las promesas de; AT, sobre todo a las hechas a David y su linaje, 2 S 7,1ss.
La presentación de este acontecimiento se inspira en varios pasajes del AT, en particular en la aparición del ángel a Gedéon,
Jc 6,11-24: Vino el Ángel de Yahvé y se sentó bajo el terebinto de Ofrá, que pertenecía a Joás de Abiézer. Su hijo Gedeón majaba trigo en el lagar para ocultárselo a Madián, cuando el Ángel de Yahveh se le apareció y le dijo: «Yahvé contigo, valiente guerrero.» Contestó Gedeón: «Perdón, señor mío. Si Yahvé está con nosotros ¿por qué nos ocurre todo esto? ¿Dónde están todos esos prodigios que nos cuentan nuestros padres cuando dicen: “¿No nos hizo subir Yahvé de Egipto?” Pero ahora Yahvé nos ha abandonado, nos ha entregado en manos de Madián...» Entonces Yahvé se volvió hacia él y dijo: «Vete con esa fuerza que tienes y salvarás a Israel de la mano de Madián. ¿No soy yo el que te envía?» Le respondió Gedeón: «Perdón, señor mío, ¿cómo voy a salvar yo a Israel? Mi clan es el más pobre de Manasés y yo el último en la casa de mi padre.» Yahvé le respondió: «Yo estaré contigo y derrotarás a Madián como si fuera un hombre solo.» Gedeón le dijo: «Si he hallado gracia a tus ojos dame una señal de que eres tú el que me hablas. No te marches de aquí, por favor, hasta que vuelva donde ti. Te traeré mi ofrenda y la pondré delante de ti». El respondió: «Me quedaré hasta que vuelvas.» Gedeón se fue, preparó un cabrito y con una medida de harina hizo unas tortas ázimas; puso la carne en un canastillo y el caldo en una olla, y lo llevó bajo el terebinto. Cuando se acercaba, le dijo el Ángel de Yahvé: «Toma la carne y las tortas ázimas, ponlas sobre esa roca y vierte el caldo.» Gedeón lo hizo así. Entonces el Ángel de Yahvé extendió la punta del bastón que tenía en la mano y tocó la carne y las tortas ázimas. Salió fuego de la roca, consumió la carne y las tortas ázimas, y el Ángel de Yahveh desapareció de su vista. Entonces Gedeón se dio cuenta de que era el Ángel de Yahvé y dijo: «¡Ay, mi señor Yahvé! ¡Pues he visto al Ángel de Yahvé cara a cara!» Yahvé le respondió: «La paz sea contigo. No temas, no morirás.» Gedeón levantó en aquel lugar un altar a Yahvé y lo llamó Yahvé-Paz. Todavía hoy está en Ofrá de Abiezer.
comparar con el anuncio del nacimiento de Sansón
Jc 13 2-7: Había un hombre en Sorá, de la tribu de Dan, llamado Manóaj. Su mujer era estéril y no había tenido hijos. El ángel de Yahveh se apareció a esta mujer y le dijo: «Bien sabes que eres estéril y que no has tenido hijos, pero concebirás y darás a luz un hijo. En adelante guárdate de beber vino ni bebida fermentada y no comas nada impuro. Porque vas a concebir y a dar a luz un hijo. No pasará la navaja por su cabeza, porque el niño será nazir de Dios desde el seno de su madre. El comenzará a salvar a Israel de la mano de los filisteos.» La mujer fue a decírselo a su marido: «Un hombre de Dios ha venido donde mí; su aspecto era como el del Ángel de Dios, muy terrible. No le he preguntado de dónde venía ni él me ha manifestado su nombre. Pero me ha dicho: “Vas a concebir y a dar a luz un hijo. En adelante no bebas vino ni bebida fermentada y no comas nada impuro, porque el niño será nazir de Dios desde el seno de su madre hasta el día de su muerte.»
La dignidad del niño se evoca con alusiones a las promesas de; AT, sobre todo a las hechas a David y su linaje
2 S 7,1ss: Cuando el rey se estableció en su casa y Yahvé le concedió paz de todos sus enemigos de alrededor, dijo el rey al profeta Natán: «Mira; yo habito en una casa de cedro mientras que el arca de Dios habita bajo pieles.»
v26 Al sexto mes* fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
*1,26 (b) De la concepción de Juan.
v27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
Mt 1,18: La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo
v28 Y entrando, le dijo: «Alégrate*, llena de gracia, el Señor está contigo.»
*1,28: «Alégrate» mejor que «salve». Llamada al Júbilo mesiánico, eco de las llamadas de los profetas a la hija de Sión, y como ésta, motivada por la venida de Dios entre su pueblo; (ver Is 12,6; So 3,14-15; Jl 2,21-27; Za 2,14; Za 9,9). -«Llena de gracia», lit.: «tú que has estado y sigues estando llena de favor divino». –Adic.: «Bendita tú entre las mujeres», por influencia de 1 42.
«Alégrate» mejor que «salve». Llamada al Júbilo mesiánico, eco de las llamadas de los profetas a la hija de Sión, y como ésta, motivada por la venida de Dios entre su pueblo
Is 12,6: Dad gritos de gozo y de júbilo, moradores de Sión, que grande es en medio de ti el Santo de Israel.»
So 3,14-15: ¡Lanza gritos de gozo, hija de Sión, lanza clamores, Israel, alégrate y exulta de todo corazón, hija de Jerusalén! Ha retirado Yahvé las sentencias contra ti, ha alejado a tu enemigo. ¡Yahvé, Rey de Israel, está en medio de ti, no temerás ya ningún mal!
Jl 2,21-27: No temas, suelo, jubila y regocíjate, porque Yahvé hace grandezas. No temáis, bestias del campo, porque ya reverdecen los pastizales del desierto, los árboles producen su fruto, la higuera y la vid dan su riqueza. ¡Hijos de Sión, jubilad, alegraos en Yahvé vuestro Dios! Porque él os da la lluvia de otoño, con justa medida, y hace caer para vosotros aguacero de otoño y primavera como antaño. Las eras se llenarán de trigo puro, de mosto y aceite virgen los lagares rebosarán. «Yo os compensaré de los años en que os devoraron la langosta y el pulgón, el saltón y la oruga, mi gran ejército, que contra vosotros envié.» Comeréis en abundancia hasta hartaros, y alabaréis el nombre de Yahvé vuestro Dios, que hizo con vosotros maravillas. (¡Mi pueblo no será confundido jamás!) «Y sabréis que en medio de Israel estoy yo, ¡yo, Yahvé, vuestro Dios, y no hay otro! ¡Y mi pueblo no será confundido jamás!»
Za 2,14: Grita de gozo y regocíjate, hija de Sión, pues he aquí que yo vengo a morar dentro de ti, oráculo de Yahvé.
Za 9,9: ¡Exulta sin freno, hija de Sión, grita de alegría, hija de Jerusalén! He aquí que viene a ti tu rey: justo él y victorioso, humilde y montado en un asno, en un pollino, cría de asna.
Rt 2,4: Llegaba entonces Booz de Belén y dijo a los segadores: «Yahvé on vosotros.» Le respondieron: «Que Yahveh te bendiga.»
v29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
v30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
v31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
Is 7,14+: Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal*: He aquí que una doncella* está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.
*7,14 (a): A pesar de todo, Dios da a Ajaz la señal que se ha negado a pedirle. Es el nacimiento de un hijo cuyo nombre Emmanuel, es decir, "Dios con nosotros" (ver, Is 8, 8-10) es profético, (ver Is 1,26+) y anuncia que Dios protegerá y bendecirá a Judá. En otros textos, Is 9, 1-6; Is 11, 1-9) Isaías descubrirá con más precisión algunos aspectos de la salvación traída por este niño. Estas profecías son expresión del mesianismo real, esbozado ya por el profeta Natán (2S 7), y que más tarde reiterarán Mi 4,14; Ez 34,23; Ag 2,23 ver Sal 2; Sal 45; Sal 72; Sal 110). Dios concederá la salvación por medio de un rey, sucesor de David: la esperanza de los fieles de Yahvé descansa en la permanencia del linaje davídico. Incluso si Isaías se refiere inmediatamente al nacimiento de un hijo de Ajaz, por ejemplo, Ezequías (y esto parece probable a pesar de las incertidumbres de la cronología y, al parecer, así lo entendió el griego al leer v.14 [tú le pondrás por nombre...], se presiente, por la solemnidad dada al oráculo, y por el sentido estricto del nombre simbólico dado al niño, que Isaías atisba en este nacimiento real, por encima de las circunstancias presentes, una intervención de Dios encaminada al reino mesiánico definitivo. De este modo, la profecía del Emmanuel rebasa su realización inmediata y los evangelistas (Mt 1,23 citando a Is 7,14; Mt 4, 15-16 citando a Is 8,23-9,1) , y posteriormente toda la tradición cristiana, han reconocido legítimamente en aquella el anuncio del nacimiento de Cristo.
A pesar de todo, Dios da a Ajaz la señal que se ha negado a pedirle. Es el nacimiento de un hijo cuyo nombre Emmanuel, es decir, "Dios con nosotros" Is 8, 8-10: Seguirá por Judá anegando a su paso, hasta llegar al cuello. Y la envergadura de sus alas abarcará la anchura de tu tierra, Emmanuel. Sabedlo, pueblos: seréis destrozados; escuchad, confines todos de la tierra; en guardia: seréis destrozados; en guardia: seréis destrozados. Trazad un plan: fracasará. Decid una palabra: no se cumplirá. Porque con nosotros está Dios.
es profético
Is 1,26+: Voy a volver a tus jueces como eran al principio, y a tus consejeros como antaño. Tras de lo cual se te llamará Ciudad de Justicia, Villa-leal*.
*1,26: El nombre propio define al ser que lo lleva, y fija su destino, ver los nombre de Jacob (Gn 26,26; Gn 27,36) y de sus hijos (Gn 29,31-30,24, etc.) El cambio de nombre significa cambio de vocación, ver Abrahán (Gn 17,5); Israel (Gn 32,29), etc. Los nombres que los profetas dan a algunas personas son símbolos eficaces, en Is 7,3 (ver Is 10,21)(Is 7,14: Is 8, 1-3 [ver Is 8,18] y en Os 1,4.6.9; Os 2, 1-3.25). La Jerusalén futura recibirá otros nombres proféticos (Is 60, 14; Is 62, 4.12; Ez 48,35). Aquí, los nuevos nombres de Jerusalén, enlazado con el v.21, son "lealtad" y "justicia". Para Isaías como para Amós, la justicia es ante todo la equidad en la aplicación del derecho, pero en un sentido más profundo es una participación de la justicia de Dios, en la que se manifiesta su santidad, (ver Is 5,16+)
y anuncia que Dios protegerá y bendecirá a Judá. En otros textos, Isaías descubrirá con más precisión algunos aspectos de la salvación traída por este niño
Is 9, 1-6: El pueblo que andaba a oscuras 2 vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos. Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría. Alegría por tu presencia, cual la alegría en la siega, como se regocijan repartiendo botín. Porque el yugo que les pesaba y la pinga de su hombro - la vara de su tirano - has roto, como el día de Madián. Porque toda bota que taconea con ruido, y el manto rebozado en sangre serán para la quema, pasto del fuego. Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre «Maravilla de Consejero», «Dios Fuerte», «Siempre Padre», «Príncipe de Paz». Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia, Desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahvé Sebaot hará eso.
Is 11, 1-9: Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu de Yahvé: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahvé. Y le inspirará en el temor de Yahvé. No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de oídas. Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra. Herirá al hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado. Justicia será el ceñidor de su cintura, verdad el cinturón de sus flancos. Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja. Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano. Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la tierra estará llena de conocimiento de Yahvé, como cubren las aguas el mar.
Estas profecías son expresión del mesianismo real, esbozado ya por el profeta Natán
2S 7:
y que más tarde reiterarán
Mi 4,14: ¡Y ahora, fortifícate, Fortaleza! ¡Se ha puesto asedio contra nosotros, con vara hieren en al mejilla al juez de Israel!
Ez 34,23: Yo suscitaré para ponérselo al frente un solo pastor que las apacentará, mi siervo David: él las apacentará y será su pastor
Ag 2,23: Aquel día - oráculo de Yahvé Sebaot - te tomaré a ti, Zorobabel, hijo de Sealtiel, siervo mío - oráculo de Yahvé - y te pondré como anillo de sello, porque a ti te he elegido, oráculo de Yahvé Sebaot
Sal 2: ¿Por qué se agitan las naciones, y los pueblos mascullan planes vanos? Se yerguen los reyes de la tierra, los caudillos conspiran aliados contra Yahvé y contra su Ungido: «¡Rompamos sus coyundas, sacudámonos su yugo!» El que se sienta en los cielos se sonríe, Yahvé se burla de ellos. Luego en su cólera les habla, en su furor los aterra: 6 «Ya tengo yo consagrado a mi rey en Sión mi monte santo.» Voy a anunciar el decreto de Yahvé: El me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy. Pídeme, y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra. Con cetro de hierro, los quebrantarás, los quebrarás como vaso de alfarero.» Y ahora, reyes, comprended, corregíos, jueces de la tierra. Servid a Yahvé con temor, con temblor besad sus pies; no se irrite y perezcáis en el camino, pues su cólera se inflama de repente. ¡Venturosos los que a él se acogen!
Sal 45: Bulle mi corazón de palabras graciosas; voy a recitar mi poema para un rey: es mi lengua la pluma de un escriba veloz. Eres hermoso, el más hermoso de los hijos de Adán, la gracia está derramada en tus labios. Por eso Dios te bendijo para siempre. Ciñe tu espada a tu costado, oh bravo, en tu gloria y tu esplendor marcha, cabalga, por la causa de la verdad, de la piedad, de la justicia. ¡Tensa la cuerda en el arco, que hace terrible tu derecha! Agudas son tus flechas, bajo tus pies están los pueblos, desmaya el corazón de los enemigos del rey. Tu trono es de Dios para siempre jamás; un cetro de equidad, el cetro de tu reino; tú amas la justicia y odias la impiedad. Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros; mirra y áloe y casia son todos tus vestidos. Desde palacios de marfil laúdes te recrean. Hijas de reyes hay entre tus preferidas; a tu diestra una reina, con el oro de Ofir. Escucha, hija, mira y pon atento oído, olvida tu pueblo y la casa de tu padre, y el rey se prendará de tu belleza. El es tu Señor, ¡póstrate ante él! La hija de Tiro con presentes, y los más ricos pueblos
recrearán tu semblante. Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados; con sus brocados el llevada ante el rey. Vírgenes tras ella, compañeras suyas, donde él son introducidas; entre alborozo y regocijo avanzan, al entrar en el palacio del
rey. En lugar de tus padres, tendrás hijos; príncipes los harás sobre toda la tierra. ¡Logre yo hacer tu nombre memorable por todas las generaciones, y los pueblos te alaben por los siglos de los siglos!
Sal 72: Oh Dios, da al rey tu juicio, al hijo de rey tu justicia: que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad a tus humildes. Traigan los montes paz al pueblo, y justicia los collados. El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres, y aplastará al opresor. Durará tanto como el sol, como la luna de edad en edad; caerá como la lluvia en el retoño, como el rocío que humedece la tierra. En sus días florecerá la justicia, y dilatada paz hasta que no haya luna; dominará de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra. Ante él se doblará la Bestia, sus enemigos morderán el polvo; los reyes de Tarsis y las islas traerán tributo. Los reyes de Sabá y de Seba pagarán impuestos; todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones. Porque él librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara; se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará. De la opresión, de la violencia, rescatará su alma, su sangre será preciosa ante sus ojos; (y mientras viva se le dará el oro de Sabá). Sin cesar se rogará por él, todo el día se le bendecirá. Habrá en la tierra abundancia de trigo, en la cima de los montes ondeará como el Líbano al despertar sus frutos y sus flores, como la hierba de la tierra. ¡Sea su nombre bendito para siempre, que dure tanto como el sol! ¡En él se bendigan todas las familias de la tierra, dichoso le llamen todas las naciones! ¡Bendito sea Yahvé, Dios de Israel, el único que hace maravillas! ¡Bendito sea su nombre glorioso para siempre, toda la tierra se llene de su gloria! ¡Amén! ¡Amén! Fin de las oraciones de David, hijo de Jesé.
Sal 110: Oráculo de Yahvé a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que yo haga de tus enemigos el estrado de tus pies. El cetro de tu poder lo extenderá Yahvé desde Sión: ¡domina en medio de tus enemigos! Para ti el principado el día de tu nacimiento, en esplendor sagrado desde el seno, desde la aurora de tu juventud. Lo ha jurado Yahvé y no ha de retractarse: «Tú eres por siempre sacerdote, según el orden de Melquisedec.» A tu diestra, Señor, él quebranta a los reyes el día de su cólera; sentencia a las naciones, amontona cadáveres, cabezas quebranta sobre la ancha tierra. En el camino bebe del torrente, por eso levanta la cabeza.
De este modo, la profecía del Emmanuel rebasa su realización inmediata y los evangelistas
Mt 1,23: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»
citando a:
Is 7,14: Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.
Mt 4, 15-16: ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido.
citando a
Is 8,23-9,1: Pues, ¿no hay lobreguez para quien tiene apretura? Como el tiempo primero ultrajó a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, así el postrero honró el camino del mar, allende el Jordán, el distrito de los Gentiles. El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos. Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría. Alegría por tu presencia, cual la alegría en la siega, como se regocijan repartiendo botín
*7,14 (b): La traducción griega dice: "la virgen"; precisando con ello el término hebreo 'almah, que designa a una muchacha o a una joven recién casada sin concretar más. Pero el texto de los LXX es un testigo de alto valor de la antigua interpretación judía, que quedará consagrada en el Evangelio: Mt 1,23 ve aquí el anuncio de la concepción virginal de Cristo
Mt 1,21+: Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará* a su pueblo de sus pecados.»
*1,21: «Jesús» (hebreo Yehosu´a) quiere decir «Yahvé salva».
v32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
2 S 7,1+: Cuando el rey se estableció en su casa y Yahvé le concedió paz de todos sus enemigos de alrededor
Profecía de Natán*
*7: La profecía es elaborada a base de una contraposición: no será David quien edifique una casa (un templo) a Yahvé, v.5, sino que será Yahvé quien levante una casa (una dinastía) a David, v.11. La promesa concierne esencialmente a la permanencia del linaje davídico sobre el trono de Israel, (vv. 12-16). Así lo entiende David, (vv 19.25.27.29, ver Is 23,5) y los salmos 89, 30-38; 132, 11-12. es el texto de la alianza de Yahvé con David y su dinastía. Así, pues, el oráculo rebasa la persona del primer sucesor de David, Salomón, a quien se le aplica por medio de la adición del v.13, por Cro 17,11-24; Cro 22,10; Cro 28,6 y por 1 R 5,19; 1R 8, 16-19. Pero el claroscuro de la profecía deja entrever un descendiente privilegiado en quien Yahvé se complacerá. Es el primer eslabón de las profecías sobre el Mesías, hijo de David (Is 7,14+; Ml 4,14+; Ag 2,23+ y Hch 2,30 se aplicará el texto a Cristo.
Is 9,6: Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia, Desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahvé Sebaot hará eso
Mt 9,27+: Cuando Jesús se iba de allí, al pasar le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!»
*9, 27 Título mesiánico, (2 S 7,1+; ver Lc 1,32; Hch 2,30; Rm 1,3), comúnmente aceptado en el Judaísmo, (Mc 12,35; Jn 7,42), y cuya aplicación a Jesús subraya especialmente Mt (Mt 1,1; Mt 12,33; Mt 15,22; Mt 20,30p; Mt 21,9.15). Sin embargo, Jesús lo acepta con reservas, porque implicaba una concepción demasiado humana del Mesías, (Mt 22,41-46; ver Mc 1 34+), y prefiere el misterioso título de Hijo del hombre, (Mt 8,20+). El por qué se invoca cono Hijo de David para pedir la curación, si David no se distinguía por curar, puede explicarse porque los judíos del tiempo del evangelio sí veían como tal a Salomón, hijo de David y sucesor suyo (ver el Testamento de Salomón).
Dn 7,14: A él se le dio imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás.
v33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin*.»
*1,33: Las palabras del ángel se inspiran en varios pasajes mesiánicos del AT.
v34 María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón*?»
*1,34: La «virgen» sólo está «desposada» (v. 27) y no tiene relaciones conyugales (sentido semítico de «conocer», ver Gn 4,1 etc.). Este hecho, que parece contraponerse al anuncio de los vv. 31-33, trae la explicación que imponga la idea de un voto de virginidad.
Gn 1,4: Conoció el hombre a Eva, su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «He adquirido un varón con el favor de Yahvé.»
v35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra*; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
*1,35: La expresión evoca la nube luminosa, señal de la presencia de Yahvé, (ver Ex 13,22+; Ex 19,16+; Ex 24,16+), o las alas del pájaro que simboliza el poder protector; (Sal 17,8; Sal 57,2; Sal 140,8), y creador; (Gn 1,2) de Dios. Comparar Lc 9,34p. En la concepción de Jesús todo viene del poder del Espíritu Santo.
Mt 1,20: Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo
Mc 1,24+: «¿Qué tenemos nosotros contigo*, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos*? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.»
*1,24 (a): Lit.: «¿Qué a nosotros y a ti?», (ver Jn 2,4+).
Jn 2,4+: Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo*, mujer*? Todavía no ha llegado mi hora*.»
*2,4 (a): Lit.: «¿Qué a mí y a ti?», semitismo bastante frecuente en el AT, Jc 11 12; 2 S 16 10; 19 23; 1 R 17 18, etc., y en el NT, Mt 8 29; Mc 1 24; 5 7; Lc 4 34; 8 28. Se emplea para rechazar una intervención que se juzga inoportuna y hasta para indicar a alguien que no se quiere mantener relación alguna con él. Sólo el contexto permite precisar el matiz exacto en cada caso. Aquí, Jesús presenta a su madre la dificultad de que «todavía no ha llegado su hora».
*2,4 (b): Este tratamiento, insólito en un hijo para con su madre, se repetirá en 19 26, donde su significación se aclara como evocación de Gn 3 15.20: María es la nueva Eva, «la madre de los vivientes».
*2,4 (c): La «hora» de Jesús es la hora de su glorificación, de su vuelta a la diestra del Padre. El evangelio señala su proximidad, 7 30; 8 20; 12 23.27; 13 1; 17 1. Fijada por el Padre, no podrá ser adelantada. Con todo, el milagro conseguido con la intervención de María será su anuncio simbólico.
*1,24 (b) Estas palabras son un eco de las que la viuda de Sarepta dirige a Elías, (1 R 17,18); Jesús es comparado de nuevo con este profeta, (Mc 1,16+).
1 R 17,18: Entonces ella dijo a Elías: «¿Qué hay entre tú y yo, hombre de Dios? ¿Es que has venido a mí para recordar mis faltas y hacer morir a mi hijo?»
Mc 1,16+: Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Vocación de los cuatro primeros discípulos*
*1,16: Este relato se inspira literariamente en 1 R, 19,19-21: llamamiento de Eliseo por Elías. Jesús es presentado como un nuevo Elías, (ver Lc 7,15 que cita 1 R 17,23).
Hch 3,14+: Vosotros renegasteis* del Santo* y del Justo*, y pedisteis que se os hiciera gracia de un asesino
*3, 14 (a): Var.: «vosotros oprimisteis».
*3,14 (b): Comparar con Hch 4, 27.30: Jesús es el «Siervo santo» de Dios. Es también «el Santo de Dios» y «el Santo» por excelencia: Hch 2,27; Lc 1,35; Lc 4,34; Mc 1,24+; Jn 6,69; Ap 3,7.
Comparar con
Hch 4, 27.30: 27 «Porque verdaderamente en esta ciudad se han aliado Herodes y Poncio Pilato con las naciones y los pueblos de Israel contra tu santo siervo Jesús, a quien has ungido
30 extendiendo tu mano para realizar curaciones, señales y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús.»
Jesús es el «Siervo santo» de Dios. Es también «el Santo de Dios» y «el Santo» por excelencia:
Hch 2,27: de que no abandonarás mi alma en el Hades ni permitirás que tu santo experimente la corrupción
Lc 1,35: El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios
Lc 4,34: «¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.»
Mc 1,24+: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a
destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.»
Jn 6,69: y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.»
Ap 3,7: Al Ángel de la Iglesia de Filadelfia escribe: Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David: si él abre, nadie puede cerrar; si él cierra, nadie puede abrir
*3,14 (c) Ver Is 53,11; Hch 7,52; Hch 22,14; ver asimismo Mt 27,19; Lc 23,47; 1 P 3,18; 1 Jn 2,1.
Is 53,11: Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará
Hch 7,52: ¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que anunciaban de antemano la venida del Justo, de aquel a quien vosotros ahora habéis traicionado y asesinado
Hch 22,14: El me dijo: “El Dios de nuestros padres te ha destinado para que conozcas su voluntad, veas al Justo y escuches la voz de sus labios
Mt 27,19: Mientras él estaba sentado en el tribunal, le mandó a decir su mujer: «No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa.»
Lc 23,47: Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: «Ciertamente este hombre era justo.»
1 P 3,18: Pues también Cristo, para llevarnos a Dios, murió una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, muerto en la carne, vivificado en el espíritu.
1 Jn 2,1: Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo
Mt 4,3: Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios*, di que estas piedras se conviertan en panes.»
*4,3: El titulo bíblico de «Hijo de Dios» no expresa necesariamente una filiación de naturaleza, sino que puede indicar simplemente una filiación adoptiva resultante de una elección divina que establece entre Dios y su criatura relaciones de una protección particular. Así este título es aplicado a los ángeles, Jb 1 6, al Pueblo elegido, Ex 4,22; Sb 18,13, a los israelitas, Dt 14,1; Os 2,1; ver Mt 5,9.45, etc., a sus jefes, Sal 2,7; Sal 89,27, no exige que éste sea más que humano, y no es necesario suponer más en el pensamiento de Satán, Mt 4,3.6, de los endemoniados, Mc 3,11; 5,7; Lc 4,41, a fortiori del centurión, Mc 15,39, ver Lc 23,47. Incluso las palabras del Bautismo, Mt 3,17, y de la Transfiguración, 17 5, no implicarían de suyo más que el favor especial otorgado al Mesías-Siervo; y la pregunta del suma sacerdote, 26,63, no parece que va más allá de esta significación mesiánica. Pero el titulo de «Hijo de Dios» queda abierto en otros pasajes a la significación más elevada de una filiación propiamente dicha, y Jesús lo ha sugerido claramente al designarse como «el Hijo», 21,37, superior a los ángeles, 24,36, que tiene a Dios por «Padre mío», Mt 7,21, etc., porque sostiene con él relaciones únicas de conocimiento y de amor, Mt 11,27. Esas declaraciones, apoyadas por otras sobre el rango divino del Mesías, 22,42-46, y sobre el origen celestial del «Hijo del hombre», 8,20+, confirmadas finalmente por el triunfo de la Resurrección, han dado a la expresión «Hijo de Dios» el sentido propiamente divino que se encontrará, por ejemplo, en San Juan, Jn 1 18+. Si los discípulos no tuvieron clara conciencia de ello en vida de Jesús (los textos de Mt 14,33 y 16,16, al añadir esta expresión al texto más primitivo de Mc, reflejan sin duda, una fe más evolucionada) la fe que definitivamente adquirieron después de Pascua, con la ayuda del Espíritu Santo, se apoya no menos realmente en las palabras históricas del Maestro, que expresó, hasta donde podían captarlo sus contemporáneos, su conciencia de ser el Hijo propio del Padre.
v36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
v37 porque ninguna cosa es imposible para Dios.»
Gn 18,14: ¿Es que hay nada milagroso para Yahvé? En el plazo fijado volveré, al término de un embarazo, y Sara tendrá un hijo.»
Jr 32,27: Mira que yo soy Yahvé, el Dios de toda carne. ¿Habrá cosa extraordinaria para mí?
v38 Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.